Tiro era un próspero puerto marítimo al noroeste...
Tiro era un próspero puerto marítimo al noroeste de Israel. La relación entre Judá y Tiro se remontaba a la época de David y Salomón (1 Re 5:8–9). Tiro, con su cercanía a abundantes bosques y al Mar Mediterráneo, era uno de los centros comerciales del antiguo Oriente Medio. Sus flotas eran famosas, y sus colonias le otorgaban gran prestigio y riquezas. La ciudad fue atacada repetidamente por los asirios, babilonios y macedonios, y cayó ante Alejandro Magno en 332 a. C. Isaías no solo profetizó el fin de Tiro, sino que, por implicación, advirtió a todos aquellos cuya riqueza y seguridades terrenales conducen al orgullo en lugar de a la dependencia de Dios (ver Is 2:12–16; Mt 11:21).
1CARGA de Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruída es hasta no quedar casa, ni entrada: de la tierra de Chîttim les es revelado.
2Callad, moradores de la isla, mercader de Sidón, que pasando la mar te henchían.
3Su provisión era de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fué también feria de gentes.
4Avergüénzate, Sidón, porque la mar, la fortaleza de la mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni parí, ni crié mancebos, ni levanté vírgenes.
5En llegando la fama á Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro.
6Pasaos á Tarsis; aullad, moradores de la isla.
7¿No era ésta vuestra ciudad alegre, su antigüedad de muchos días? Sus pies la llevarán á peregrinar lejos.
8¿Quién decretó esto sobre Tiro la coronada, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
9Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria; y para abatir todos los ilustres de la tierra.
10Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis; porque no tendrás ya más fortaleza.
11Extendió su mano sobre la mar, hizo temblar los reinos: Jehová mandó sobre Canaán que sus fuerzas sean debilitadas.
12Y dijo: No te alegrarás más, oh tú, oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar á Chîttim; y aun allí no tendrás reposo.
13Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fundó para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas.
14Aullad, naves de Tarsis; porque destruída es vuestra fortaleza.
Había esperanza para Tiro.
Había esperanza para Tiro.
15Y acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera.
16Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena melodía, reitera la canción, porque tornes en memoria.
17Y acontecerá, que al fin de los setenta años visitará Jehová á Tiro: y tornaráse á su ganancia, y otra vez fornicará con todos los reinos de la tierra sobre la haz de la tierra.
18Mas su negociación y su ganancia será consagrada á Jehová: no se guardará ni se atesorará, porque su negociación será para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta hartarse, y vistan honradamente.