El autor compara a Jesús con Moisés, presentándolo...
El autor compara a Jesús con Moisés, presentándolo como el ejemplo supremo de fidelidad. El gran estatus de Moisés, figura venerada en el judaísmo, se utiliza para mostrar la incomparable grandeza de Jesús.
1POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocación celestial, considerad al Apóstol y Pontífice de nuestra profesión, Cristo Jesús;
2El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fué Moisés sobre toda su casa.
Jesús merece mucha más gloria por dos razones....
Jesús merece mucha más gloria por dos razones. Primero, una persona que construye una casa merece más elogios que la casa misma. El Mesías es quien construye la casa de Dios (ver 2 Sam 7:13). La implicación es que Moisés es parte de la casa (es decir, del pueblo de Dios) que Dios ha construido. Segundo, mientras que Moisés era un siervo en la casa de Dios, Cristo, como el Hijo, es el heredero a cargo de toda la casa de Dios. Los hijos tienen un estatus mayor que los siervos del hogar.
3Porque de tanto mayor gloria que Moisés éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó.
4Porque toda casa es edificada de alguno: mas el que crió todas las cosas es Dios.
5Y Moisés á la verdad fué fiel sobre toda su casa, como siervo, para testificar lo que se había de decir;
6Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
Este pasaje presenta, una " figura de nosotros...
Este pasaje presenta, una "figura de nosotros” (1 Co 10:6), el ejemplo negativo de aquellos que vagaron en el desierto durante cuarenta años y murieron allí. Las andanzas por el desierto simbolizan la desobediencia a Dios y sus consecuencias (ver Nm 32:7–11, Dt 1:19–35, Sal 106:24–26).
7Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
8No endurezcáis vuestros corazones Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
A pesar de haber presenciado los milagros que...
A pesar de haber presenciado los milagros que Dios realizó a su favor, el pueblo de Israel puso a prueba la paciencia de Dios al negarse a confiar en él en el desierto (Nm 14:11,22). La esencia de su rebelión era que sus corazones constantemente se apartaban de Dios; no deseaban obedecerle. Como resultado, Dios se enojó con ellos.
9Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.
10A causa de lo cual me enemisté con esta generación, Y dije: Siempre divagan ellos de corazón, Y no han conocido mis caminos.
11Juré, pues, en mi ira: No entrarán en mi reposo.
El autor de Hebreos discute los términos "corazón,...
El autor de Hebreos discute los términos "corazón, día, hoy, oír, entrar, reposo, incredulidad y juramento", todos tomados de Sal 95. Los maestros de la Biblia del mundo antiguo citaban y luego explicaban un texto del Antiguo Testamento, a menudo destacando palabras significativas del texto, tal como lo hacen los predicadores hoy en día. Esta forma de exposición se llamaba midrash.
12Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo:
13Antes exhortaos los unos á los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado:
14Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza;
15Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
Estos versículos contienen una serie de preguntas y...
Estos versículos contienen una serie de preguntas y respuestas rápidas, una técnica retórica común. Las tres preguntas siguen la progresión de ideas encontradas en Sal 95:8–11: el pueblo de Israel se rebeló contra Dios, Dios se enojó, y Dios juró que nunca entrarían en su descanso. Las respuestas se toman de otros pasajes del Antiguo Testamento que se centran en la rebelión de los israelitas en el desierto (Nm 14; Dt 9; Sal 106). El autor enfatiza el terrible costo de la desobediencia a Dios.
16Porque algunos de los que habían salido de Egipto con Moisés, habiendo oído, provocaron, aunque no todos.
17Mas ¿con cuáles estuvo enojado cuarenta años? ¿No fué con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18¿Y á quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron?
19Y vemos que no pudieron entrar á causa de incredulidad.