El autor desafía a sus oyentes a perseverar...
El autor desafía a sus oyentes a perseverar en seguir a Jesús, el ejemplo supremo de fidelidad, imitándolo en su sufrimiento (12:1–4), soportando la disciplina de Dios (12:5–13) y viviendo en paz con los demás (12:14–17).
1POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,
2Puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.
3Reducid pues á vuestro pensameinto á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando.
4Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado:
En estos versículos, se citan palabras de aliento...
En estos versículos, se citan palabras de aliento de Pr 3:11–12, un pasaje que considera las dificultades como la amorosa disciplina del Señor para sus hijos. Dios puede transformar una amplia variedad de pruebas y dificultades en nuestro beneficio, entrenándonos en justicia y carácter santo.
5Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, Ni desmayes cuando eres de él reprendido.
6Porque el Señor al que ama castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo.
" a quien el padre no castiga: los...
"a quien el padre no castiga: los padres de familias grecorromanas y Judías participaban activamente en los aspectos cotidianos de la crianza de sus hijos. La disciplina se consideraba un componente necesario, saludable e importante para preparar al niño para la adultez. La falta de disciplina paterna, en este caso, la ausencia de dificultades en la vida, se veía como una señal de ilegitimidad, no como una bendición.
7Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga?
8Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.
9Por otra parte, tuvimos por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
Existen al menos dos limitaciones en la disciplina...
Existen al menos dos limitaciones en la disciplina de un padre terrenal. Primero, su disciplina o educación es solo por unos pocos años (literalmente "por pocos días"), ya que los niños eventualmente dejan el hogar. Segundo, los padres terrenales hacían lo mejor que podían desde sus perspectivas limitadas. En contraste, la disciplina de Dios dura toda la vida y siempre es beneficiosa para nosotros, basada en su conocimiento y amor ilimitados. Su objetivo es que podamos compartir su santidad. Aunque sea dolorosa, la disciplina produce una cosecha pacífica de vida recta. Conduce a los hijos de Dios a un estado propicio para relaciones armoniosas y para hacer lo correcto (ver también Ro 5:3–4; 8:17,28; 2 Co 4:17; Fil 1:12–14; St 1:2–4; 1 Pe 1:7; 4:14).
10Y aquéllos, á la verdad, por pocos días nos castigaban como á ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación.
11Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.
El autor, aludiendo a Is 35:3–8 y Pr...
El autor, aludiendo a Is 35:3–8 y Pr 4:26, anima a aquellos que están emocional y espiritualmente agotados. Según Is 35, Dios está en el proceso de derrotar a sus enemigos y está preparando un camino recto para los justos, para que no caigan.
12Por lo cual alzad las manos caídas y las rodillas paralizadas;
13Y haced derechos pasos a vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.
14Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
15Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
16Que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.
17Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue reprobado (que no halló lugar de arrepentimiento), aunque la procuró con lágrimas.
Este pasaje contrasta el antiguo pacto con el...
Este pasaje contrasta el antiguo pacto con el nuevo. El antiguo pacto, representado por el monte Sinaí (12:18–21), se describe como impersonal, intimidatorio e inaccesible; retumba, destella y aterroriza. El nuevo pacto, representado por el monte Sión (12:22–24), se describe como relacional, acogedor y festivo.
18Porque no os habéis llegado al monte que se podía tocar, y al fuego encendido, y al turbión, y á la oscuridad, y á la tempestad,
19Y al sonido de la trompeta, y á la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más;
20Porque no podían tolerar lo que se mandaba: Si bestia tocare al monte, será apedreada, ó pasada con dardo.
21Y tan terrible cosa era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy asombrado y temblando.
22Mas os habéis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles,
23Y á la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y á Dios el Juez de todos, y á los espíritus de los justos hechos perfectos,
24Y á Jesús el Mediador del nuevo testamento, y á la sangre del esparcimiento que habla mejor que la de Abel.
Al igual que las advertencias finales en el...
Al igual que las advertencias finales en el libro (ver 2:1–4, 4:12–13, 6:4–8, 10:26–31), este pasaje utiliza la imagen de Dios hablando en 12:18–24.
25Mirad que no desechéis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que desecharon al que hablaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháramos al que habla de los cielos.
"conmovió la tierra": Ex 19:1; Jc 5:5; Sal...
- "conmovió la tierra": Ex 19:1; Jc 5:5; Sal 68:8, 77:18.
- “Aún una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aún el cielo”: Citando Hg 2:6, el autor enfatiza que toda la creación será sacudida y removida en el juicio al final de los tiempos (1 Co 7:31; 2 Pe 3:10,12; Ap 21:1).
26La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo.
27Y esta palabra, Aun una vez, declara la mudanza de las cosas movibles, como de cosas hechas, para que queden las cosas que son firmes.
Dios merece temor santo y reverencia. " nuestro...
- Dios merece temor santo y reverencia.
- "nuestro Dios es fuego consumidor": esta cita de Dt 4:24 habla al mismo tiempo del impresionante poder de Dios y de su derecho a juzgar.
28Así que, tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual vamos á Dios agradándole con temor y reverencia;
29Porque nuestro Dios es fuego consumidor.