Génesis 48RV09

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Al bendecir a Efraín y Manasés, Jacob extendió...

Al bendecir a Efraín y Manasés, Jacob extendió su mano por fe para que la promesa continuara, habiendo aprendido que los caminos de Dios no siempre son los caminos de los hombres. De la larga vida de Jacob, el escritor a los Hebreos seleccionó la bendición de los hijos de José como su gran acto de fe (Hb 11:21). Al Jacob actuar conforme a la voluntad de Dios, la bendición principal fue nuevamente dada al hijo menor en lugar del mayor, pero sin maquinaciones ni sus amargos resultados.

1Y SUCEDIÓ después de estas cosas el haberse dicho á José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo sus dos hijos Manasés y Ephraim.

2Y se hizo saber á Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene á ti. Entonces se esforzó Israel, y sentóse sobre la cama;

Jacob recordó cómo Dios Todopoderoso se le había...

Jacob recordó cómo Dios Todopoderoso se le había aparecido y le había prometido la bendición de Abraham: descendientes innumerables habitando en la tierra... como posesión eterna (cp. 28:10–22).

3Y dijo á José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo,

4Y díjome: He aquí, yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de pueblos: y daré esta tierra á tu simiente después de ti por heredad perpetua.

Jacob, impulsado por su recuerdo de Raquel (ver...

Jacob, impulsado por su recuerdo de Raquel (ver 35:16–20), bendijo a José elevando a sus dos hijos como coherederos con sus otros hijos: las tribus de Efraín y Manasés tendrían partes junto con las otras tribus que vinieron de Jacob (ver Josué 16–17). Jacob también otorgó a Efraín, el hijo menor de José, el derecho de primogenitura (ver 1 Cro 5:1–2). Como resultado de esta bendición, Efraín y Manasés se convirtieron en tribus grandes y poderosas (ver Josué 17:14–18).

5Y ahora tus dos hijos Ephraim y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese á ti á la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:

6Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.

7Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Rachêl en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo á Ephrata; y sepultéla allí en el camino de Ephrata, que es Bethlehem.

8Y vió Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?

9Y respondió José á su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Allégalos ahora á mí, y los bendeciré.

10Y los ojos de Israel estaban tan agravados de la vejez, que no podía ver. Hízoles, pues, llegar á él, y él los besó y abrazó.

11Y dijo Israel á José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también tu simiente.

12Entonces José los sacó de entre sus rodillas, é inclinóse á tierra.

13Y tomólos José á ambos, Ephraim á su diestra, á la siniestra de Israel; y á Manasés á su izquierda, á la derecha de Israel; é hízoles llegar á él.

14Entonces Israel extendió su diestra, y púsola sobre la cabeza de Ephraim, que era el menor, y su siniestra sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.

En su bendición a José, Jacob utilizó una...

En su bendición a José, Jacob utilizó una invocación triple para describir al Dios en quien confiaba: (1) el Dios que pactó con sus padres Abraham e Isaac (28:13, 31:5, 42; 32:9, 46:3). (2) el Dios que había sido su pastor (cp. 49:24, Ex 6:6, Sal 23:1, Is 59:20); y (3) el Ángel que lo rescató de todo mal. El oró las mismas bendiciones para los hijos de José.

15Y bendijo á José, y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham é Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,

16El Angel que me liberta de todo mal, bendiga á estos mozos: y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham é Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la tierra.

José estaba molesto: esperaba que Dios actuara según...

José estaba molesto: esperaba que Dios actuara según la convención, pero la fe reconoce que los caminos de Dios no son los caminos del hombre, y los pensamientos de Dios no son los pensamientos del hombre. A Jacob le llevó toda una vida aprender esta lección, pero la aprendió, y aquí actuó en consecuencia.

17Entonces viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Eprhaim, causóle esto disgusto; y asió la mano de su padre, para mudarla de sobre la cabeza de Ephraim á la cabeza de Manasés.

18Y dijo José á su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.

19Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé: también él vendrá á ser un pueblo, y será también acrecentado; pero su hermano menor será más grande que él, y su simiente será plenitud de gentes.

20Y bendíjolos aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Póngate Dios como á Ephraim y como á Manasés. Y puso á Ephraim delante de Manasés.

21Y dijo Israel á José: He aquí, yo muero, mas Dios será con vosotros, y os hará volver á la tierra de vuestros padres.

22Y yo te he dado á ti una parte sobre tus hermanos, la cual tomé yo de mano del Amorrheo con mi espada y con mi arco.