José hizo varias cosas inusuales a sus hermanos...
José hizo varias cosas inusuales a sus hermanos cuando vinieron buscando grano. La última vez que José había estado con ellos, estaban llenos de celos, odio y enojo; intentaron destruir a su hermano y engañaron a su padre. José los sometió a varias pruebas, similares a las situaciones difíciles que ellos le habían hecho pasar, para ver si habían cambiado.
Dios usó la hambruna para llevar a Israel...
Dios usó la hambruna para llevar a Israel a Egipto bajo el gobierno de José, cumpliendo así dos profecías (15:13; 37:7–11).
1Y VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos, dijo á sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando?
2Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos.
3Y descendieron los diez hermanos de José á comprar trigo á Egipto.
4Mas Jacob no envió á Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre.
5Y vinieron los hijos de Israel á comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán.
El primer sueño de José (37:5–11) se cumplió...
El primer sueño de José (37:5–11) se cumplió parcialmente cuando sus hermanos se inclinaron ante él sin reconocerlo (ver también 43:26; 44:14). Se cumplió totalmente en 50:18. José reconoció a sus hermanos de inmediato, pero no pudo revelarse porque aún no confiaba en que fueran los hombres honestos que decían ser (42:10).
6Y José era el señor de la tierra, que vendía á todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, e inclináronse á él rostro por tierra.
7Y José como vió á sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán á comprar alimentos.
8José, pues, conoció á sus hermanos; pero ellos no le conocieron.
9Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.
10Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido á comprar alimentos.
11Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías.
12Y él les dijo: No; á ver lo descubierto del país habéis venido.
13Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece.
14Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías:
José puso a los hermanos en la cárcel...
José puso a los hermanos en la cárcel durante tres días para ver si tenían conciencia de lo que habían hecho (42:21–23). Los hermanos habían arrojado a José de manera similar a una cisterna-prisión mientras decidían qué hacer con él (37:24).
15En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere.
16Enviad uno de vosotros, y traiga á vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías.
17Y juntólos en la cárcel por tres días.
En lugar de retener a todos menos a...
En lugar de retener a todos menos a uno, José liberaría a todos menos a uno para llevar grano a sus familias hambrientas.
18Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo á Dios:
19Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa:
20Pero habéis de traerme á vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.
Claramente estamos siendo castigados: los hermanos sintieron que...
Claramente estamos siendo castigados: los hermanos sintieron que tener que llevar a Benjamín de regreso a Egipto en contra de los deseos de su padre era el castigo de Dios por haber vendido a José a los comerciantes. El sentido de retribución divina comenzó a despertar sentimientos de remordimiento que los gritos de José pidiendo misericordia y las lágrimas de su padre (37:34–35) no habían logrado suscitar.
21Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.
22Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchásteis? He aquí también su sangre es requerida.
23Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos.
24Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió á ellos, y les habló, y tomó de entre ellos á Simeón, y aprisionóle á vista de ellos.
José se ocupó de las necesidades de sus...
José se ocupó de las necesidades de sus hermanos; los había perdonado (ver nota de estudio sobre 42:24) y estaba cumpliendo su papel de proveer para ellos. Dios usó el cuidado de José para convencer aún más a los hermanos de su pecado.
25Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: é hízose así con ellos.
26Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí.
27Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer á su asno en el mesón, vió su dinero que estaba en la boca de su costal.
28Y dijo á sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?
El relato de los hermanos se centró en...
El relato de los hermanos se centró en la acusación de que eran espías y en la necesidad de llevar a Benjamín de regreso a Egipto con ellos. Omitieron su creciente comprensión de la retribución divina por su crimen contra José.
29Y venidos á Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo:
30Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como á espías de la tierra:
31Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías:
32Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.
33Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,
34Y traedme á vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré á vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.
35Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.
36Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y á Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas.
37Y Rubén habló á su padre, diciendo: Harás morir á mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré á ti.
38Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.