Génesis 3RV09

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La rebelión del hombre y la mujer rompió...

La rebelión del hombre y la mujer rompió su unidad y armonía con la tierra, los animales, entre ellos mismos y con Dios.

1EMPERO la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo á la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

La mujer intentó aclarar la situación; en el...

La mujer intentó aclarar la situación; en el proceso, menospreció los privilegios que Dios le había dado a ella y a su esposo de varias maneras: (1) Redujo el "comer libremente" de Dios (Génesis 2:16) a poder comer; (2) minimizó el énfasis de Dios en la disponibilidad de fruta de todos los árboles menos uno (Génesis 2:17); (3) añadió no tocar a la prohibición de Dios contra comer (Génesis 2:17); y (4) suavizó la certeza de la muerte (Génesis 2:17).

2Y la mujer respondió á la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos;

3Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis.

¡No morirás! Esta es la negación exacta de...

¡No morirás! Esta es la negación exacta de las palabras claras y enfáticas de Dios: “ciertamente morirás” (Génesis 2:17). La serpiente aprovecha la incertidumbre de la mujer negando descaradamente la pena y rápidamente desviando su atención hacia el supuesto premio: ser como Dios, conociendo tanto el bien como el mal. El engañador implica falsamente que esto sería un bien absoluto para ellos. El término traducido como Dios es Elohim; también puede significar “seres divinos” (es decir, Dios y los ángeles; por ejemplo, Sal 29:1; 89:7).

4Entonces la serpiente dijo á la mujer: No moriréis;

5Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.

6Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también á su marido, el cual comió así como ella.

7Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos: entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

8Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

¿Dónde estás? La verdadera intención de esta pregunta...
  • ¿Dónde estás? La verdadera intención de esta pregunta retórica se revela en la respuesta del hombre (Génesis 3:10). La pregunta real era, ¿por qué te escondes? (Génesis 4:9–10).
  • Tenía miedo porque estaba desnudo: la modestia no era el problema. La vergüenza provocada por la rebelión llevó a Adán y a su esposa a esconderse. Posiblemente también temían el castigo (ver nota de estudio sobre 3:8).

9Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

10Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme.

11Y díjole: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

12Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dió del árbol, y yo comí.

13Entonces Jehová Dios dijo á la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Las partes fueron juzgadas en el orden de...

Las partes fueron juzgadas en el orden de su transgresión: serpiente, mujer, hombre. Cada uno recibió un castigo único para su situación, y cada uno vio alterada una relación clave. Dios juzga por principios, no por caprichos; cada castigo es proporcional a la ofensa.

14Y Jehová Dios dijo á la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida:

15Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

16A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor parirás los hijos; y a tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti.

Dios destacó su mandato original de no comer...
  • Dios destacó su mandato original de no comer el fruto al hablar varias veces de comer 3:17–19. El juicio afectó la capacidad de la humanidad para obtener alimento, y fue proporcional a su ofensa de comer lo que había sido prohibido.
  • La tierra está maldita: la relación del hombre con la tierra (ver nota de estudio sobre 2:7) ahora era antagónica ya que el juicio cayó sobre su papel principal (2:5, 15). Debe trabajar y esforzarse para labrar la tierra, pero con una productividad disminuida. El pecado humano tiene efectos amplios en la creación (ver 4:12; 6:7; Lv 26; Dt 11:13–17, 28; Rom 8:22).

17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste á la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;

18Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo;

19En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas á la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado.

Poco después de ser juzgados por su pecado,...

Poco después de ser juzgados por su pecado, Adán y Eva fueron expulsados del jardín.

20Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes.

21Y Jehová Dios hizo al hombre y á su mujer túnicas de pieles, y vistiólos.

22Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre:

23Y sacólo Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fué tomado.

24Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía á todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.