La segunda plaga fue la plaga de ranas...
La segunda plaga fue la plaga de ranas (8:2). Los egipcios daban especial reverencia a los anfibios por su capacidad de vivir en dos mundos diferentes, los egipcios estaban profundamente preocupados por la supervivencia en el otro mundo, después de la muerte. Dios mostró que las ranas no tienen un control especial sobre la vida. A veces se dice que esta plaga fue un resultado natural de lo que sea que haya hecho que el río Nilo se volviera inhabitable. Sin embargo, la magnitud de la plaga fue más que un resultado natural.
1ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan.
2Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo heriré con ranas todos tus términos:
3Y el río criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la cámara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas:
4Y las ranas subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
5Y Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos, y estanques, para que haga venir ranas sobre la tierra de Egipto.
6Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.
Los magos pudieron duplicar la plaga en cierto...
Los magos pudieron duplicar la plaga en cierto sentido, pero el faraón no les pidió que libraran la tierra de las ranas. En cambio, rogó a Moisés que pidiera a Dios que las quitara. Ya sabía dónde estaba el verdadero poder.
7Y los encantadores hicieron lo mismo con sus encantamientos, é hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.
8Entonces Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Orad á Jehová que quite las ranas de mí y de mi pueblo; y dejaré ir al pueblo, para que sacrifique á Jehová.
9Y dijo Moisés á Faraón: Gloríate sobre mí: ¿cuándo oraré por ti, y por tus siervos, y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti, y de tus casas, y que solamente se queden en el río?
10Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme á tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios:
11Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo, y solamente se quedarán en el río.
12Entonces salieron Moisés y Aarón de con Faraón, y clamó Moisés á Jehová sobre el negocio de las ranas que había puesto á Faraón.
13E hizo Jehová conforme á la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos, y de los campos.
14Y las juntaron en montones, y apestaban la tierra.
15Y viendo Faraón que le habían dado reposo, agravó su corazón, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
La tercera plaga fue la plaga de mosquitos....
La tercera plaga fue la plaga de mosquitos. La palabra traducida como “mosquitos” es muy general. Los diccionarios técnicos del Antiguo Testamento a menudo la traducen como “alimañas.” El término en español “bichos” se acercaría bastante. Toda la tierra estaba infestada de insectos de un tipo u otro.
16Entonces Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu vara, y hiere el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.
17Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, é hirió el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias: todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.
18Y los encantadores hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; mas no pudieron. Y había piojos así en los hombres como en las bestias.
19Entonces los magos dijeron á Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
La cuarta plaga fue la plaga de moscas....
La cuarta plaga fue la plaga de moscas. Los egipcios adoraban a los insectos como las moscas que parecían poder convertir la muerte en vida, ya que sus crías parecían surgir de materia en descomposición. Si los egipcios pensaban que los insectos tenían el secreto de la vida, Dios les permitiría tener todos los insectos que quisieran. Algunos dicen que esta infestación fue el resultado natural de todas las ranas muertas, pero no había moscas en Gosén (8:22), el área del delta noreste donde vivían los hebreos. El poder milagroso de Dios se veía claramente en su capacidad para infestar un área mientras perdonaba otra a voluntad.
20Y Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale á las aguas; y dile: Jehova ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirva.
21Porque si no dejares ir á mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, y sobre tus casas toda suerte de moscas; y las casas de los Egipcios se henchirán de toda suerte de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estuvieren.
22Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual mi pueblo habita, para que ninguna suerte de moscas haya en ella; á fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.
23Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.
24Y Jehová lo hizo así: que vino toda suerte de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fué corrompida á causa de ellas.
25Entonces Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Andad, sacrificad á vuestro Dios en la tierra.
Moisés señaló la imposibilidad de lo que el...
Moisés señaló la imposibilidad de lo que el faraón estaba pidiendo debido a los propios prejuicios de los egipcios: consideraban a todos los semitas como incultos y groseros (ver Gen 43:32). Los hebreos estaban saliendo de Egipto para adorar a Dios (ver, por ejemplo, Éxodo 5:1, 7:16, 8:1, 20). El propósito de Dios para el Éxodo era guiar a su pueblo a una relación adecuada con él.
26Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque sacrificaríamos á Jehová nuestro Dios la abominación de los Egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los Egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?
27Camino de tres días iremos por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.
28Y dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que sacrifiquéis á Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos: orad por mí.
"rogaré": Moisés estaba aprendiendo el papel de intercesor...
"rogaré": Moisés estaba aprendiendo el papel de intercesor que sería una parte importante de su vida en los años futuros (ver, por ejemplo, 32:11–13, 30–32, Nm 14:13–19). Debió haber sido cada vez más tentador dejar que los egipcios continuaran experimentando los resultados de la terquedad de su rey, pero Moisés estaba dispuesto a suplicar a Dios que no los dejara en un estado permanente de dolor y angustia.
29Y respondió Moisés: He aquí, en saliendo yo de contigo, rogaré á Jehová que las diversas suertes de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo á sacrificar á Jehová.
30Entonces Moisés salió de con Faraón, y oró á Jehová.
31Y Jehová hizo conforme á la palabra de Moisés; y quitó todas aquellas moscas de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo, sin que quedara una.
32Mas Faraón agravó aún esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.