Dios preparó a su pueblo para recibir el...
Dios preparó a su pueblo para recibir el pacto recordándoles primero el pasado y lo que habían aprendido sobre él (19:4). Luego hizo promesas sobre el futuro, que dependían de la obediencia (19:5–6). El resultado final fue su promesa de obedecer lo que el Señor ha mandado (19:8).
1AL mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en aquel día vinieron al desierto de Sinaí.
2Porque partieron de Rephidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y asentaron en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte.
3Y Moisés subió á Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás á la casa de Jacob, y denunciarás á los hijos de Israel:
4Vosotros visteis lo que hice á los Egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído á mí.
Dios, a quien pertenece toda la tierra, prometió...
- Dios, a quien pertenece toda la tierra, prometió hacer de Israel su propio tesoro especial. Esta promesa dependía de que aceptaran un pacto con Dios y lo mantuvieran fielmente.
- "mi reino de sacerdotes, y gente santa": La nación debía convertirse en intermediarios entre un Dios santo y un mundo perdido. A través de ellos, Dios se revelaría a sí mismo (ver 1 Pe 2:9–10).
5Ahora pues, si diereis oído á mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
6Y vosotros seréis mi reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás á los hijos de Israel.
La primera fase de preparación fue exitosa. La...
La primera fase de preparación fue exitosa. La gente acordó hacer todo lo que el Señor ha mandado.
7Entonces vino Moisés, y llamó á los ancianos del pueblo, y propuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado.
8Y todo el pueblo respondió á una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho haremos. Y Moisés refirió las palabras del pueblo á Jehová.
9Y Jehová dijo á Moisés: He aquí, yo vengo á ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés denunció las palabras del pueblo á Jehová.
En la segunda fase de preparación, las personas...
- En la segunda fase de preparación, las personas recibieron mandatos que los prepararían para recibir el pacto de Dios. Debían lavar su ropa (19:10, 14) porque Dios es puro. Debían preparar un límite alrededor de la montaña (19:12–13) y tener cuidado de no cruzarlo porque Dios es santo. Debían abstenerse de tener relaciones sexuales (19:15) porque Dios no es un ser sexual, y sus bendiciones no se producen a través de la actividad sexual. Cosas que son naturales y correctas en circunstancias ordinarias debían ser dejadas de lado para el propósito extraordinario de concentrarse en el Señor, el Rey que estaba a punto de aparecer ante el pueblo. Solo se informa específicamente su cumplimiento con el segundo de estos mandatos (19:23), pero es seguro asumir que obedecieron los otros dos también, ya que no se registra ninguna respuesta negativa del Señor.
- Hebreos 12:18–22 contrasta esta experiencia en el Monte Sinaí con la experiencia del creyente en el Monte Sión, "la Jerusalén celestial".
10Y Jehová dijo á Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y laven sus vestidos;
11Y estén apercibidos para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá, á ojos de todo el pueblo, sobre el monte de Sinaí.
12Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis á su término: cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá:
13No le tocará mano, mas será apedreado ó asaeteado; sea animal ó sea hombre, no vivirá. En habiendo sonado largamente la bocina, subirán al monte.
14Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos.
15Y dijo al pueblo: Estad apercibidos para el tercer día; no lleguéis á mujer.
La fase final de la preparación involucró fenómenos...
La fase final de la preparación involucró fenómenos que movieron a la gente hacia la aceptación del pacto. Algunas de las experiencias fueron visuales: relámpagos y una nube (19:16), humo y fuego (19:18). La gente también escuchó truenos, un cuerno de carnero, y la voz de Dios (19:16, 19), y toda la montaña tembló violentamente (19:18). En la Biblia, tales fenómenos a menudo se asocian con una teofanía, que es una manifestación visible de la santa presencia de Dios.
16Y aconteció al tercer día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y estremecióse todo el pueblo que estaba en el real.
17Y Moisés sacó del real al pueblo á recibir á Dios; y pusiéronse á lo bajo del monte.
18Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera.
19Y el sonido de la bocina iba esforzándose en extremo: Moisés hablaba, y Dios le respondía en voz.
20Y descendió Jehová sobre el monte de Sinaí, sobre la cumbre del monte: y llamó Jehová á Moisés á la cumbre del monte, y Moisés subió.
Las advertencias repetidas de que nadie debe acercarse...
Las advertencias repetidas de que nadie debe acercarse al Señor reforzaron el impacto de los fenómenos que el pueblo acababa de presenciar. Dios es completamente trascendente, y debe ser abordado de la manera que él ordena o no ser abordado en absoluto.
21Y Jehová dijo á Moisés: Desciende, requiere al pueblo que no traspasen el término por ver á Jehová, porque caera multitud de ellos.
22Y también los sacerdotes que se llegan á Jehová, se santifiquen, porque Jehová no haga en ellos estrago.
23Y Moisés dijo á Jehová: El pueblo no podrá subir al monte de Sinaí, porque tú nos has requerido diciendo: Señala términos al monte, y santifícalo.
24Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo: mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el término por subir á Jehová, porque no haga en ellos estrago.
25Entonces Moisés descendió al pueblo y habló con ellos.