Este ensayo de las costumbres que rodean la...
Este ensayo de las costumbres que rodean la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura prepara el escenario para discutir la dedicación del primogénito (13:11–16).
Al igual que la celebración de la Pascua,...
Al igual que la celebración de la Pascua, la práctica de dedicar al primogénito conmemoraba lo que Dios hizo en el evento de la Pascua. Porque él perdonó al primogénito, ahora le pertenecían y debían ser redimidos. El sacrificio anual y el consumo del cordero simbolizaban lo que Dios haría al proporcionar un sustituto en su Hijo, Jesucristo, nosotros, que merecemos la muerte, debemos ser redimidos con un precio, la vida del hijo.
1Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo:
2Santifícame todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales: mío es.
3Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de aqueste día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre; pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado.
4Vosotros salís hoy en el mes de Abib.
5Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del Amorrheo, y del Hebeo, y del Jebuseo, la cual juró á tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás esta servicio en aqueste mes.
6Siete días comerás por leudar, y el séptimo día sera fiesta á Jehová.
7Por los siete días se comerán los panes sin levadura; y no se verá contigo leudado, ni levadura en todo tu término.
8Y contarás en aquel día á tu hijo, diciendo: Hácese esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.
9Y serte ha como una señal sobre tu mano, y como una memoria delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto.
10Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.
11Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del Cananeo, como te ha jurado á ti y á tus padres, y cuando te la hubiere dado,
12Harás pasar á Jehová todo lo que abriere la matriz, asimismo todo primerizo que abriere la matriz de tus animales: los machos serán de Jehová.
13Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, le degollarás: asimismo redimirás todo humano primogénito de tus hijos.
14Y cuando mañana te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto? decirle has: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;
15Y endureciéndose Faraón en no dejarnos ir, Jehová mató en la tierra de Egipto á todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia: y por esta causa yo sacrifico á Jehová todo primogénito macho, y redimo todo primogénito de mis hijos.
16Serte ha, pues, como una señal sobre tu mano, y por una memoria delante de tus ojos; ya que Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.
El poder redentor del Señor se demostró cuando...
El poder redentor del Señor se demostró cuando llevó a Israel a un lugar donde estaban completamente indefensos y tenían que confiar en él para ser rescatados o morir. Aunque en ese momento debió parecer completamente insensato, Israel agradecería a Dios por el resto de su historia por haberlos llevado a tal situación (ver Sal 106:7–12, cp. Is 12:2–6).
"Cuando vieren la guerra": Los israelitas aún no...
"Cuando vieren la guerra": Los israelitas aún no habían visto a Dios luchar en su nombre. Aunque dejaron Egipto como un ejército listo para la batalla (13:18, ver también 12:51), era solo una apariencia. Hasta que experimentaron al Señor luchando por ellos (14:14) en el cruce del mar, no estaban listos para enfrentar enemigos en la Tierra Prometida.
17Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los Filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Que quizá no se arrepienta el pueblo cuando vieren la guerra, y se vuelvan á Egipto:
18Mas hizo Dios al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar Bermejo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
19Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado á los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros.
20Y partidos de Succoth, asentaron campo en Etham, á la entrada del desierto.
21Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; á fin de que anduviesen de día y de noche.
22Nunca se partió de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.