Éxodo 10RV09

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La octava plaga fue la plaga de langostas...

La octava plaga fue la plaga de langostas (10:4). Evidentemente, había pasado suficiente tiempo entre esta plaga y la anterior para que el trigo y el trigo farro hubieran brotado (ver 9:32). El dios egipcio Osiris era especialmente venerado como el dios que descendía al inframundo y traía de vuelta la vida vegetal en primavera. Este segundo ataque culminante a la vida vegetal demostró que incluso Osiris era impotente ante el Señor. No hay vida eterna en las plantas que brotan.

1Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Entra á Faraón; porque yo he agravado su corazón, y el corazón de sus siervos, para dar entre ellos estas mis señales;

2Y para que cuentes á tus hijos y á tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que dí entre ellos; y para que sepáis que yo soy Jehová.

3Entonces vinieron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de los Hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir á mi pueblo para que me sirvan.

4Y si aun rehusas dejarlo ir, he aquí que yo traeré mañana langosta en tus términos,

5La cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que quedó salvo, lo que os ha quedado del granizo; comerá asimismo todo árbol que os produce fruto en el campo:

6Y llenarse han tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los Egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y volvióse, y salió de con Faraón.

Los funcionarios, sin prestigio real en juego, estaban...

Los funcionarios, sin prestigio real en juego, estaban dispuestos a aprender las lecciones de la soberanía de Dios y dejar ir a los hombres. El faraón nuevamente se resistió, en un esfuerzo por salvar las apariencias de alguna manera. Los dejaría ir solo si dejaban a sus familias atrás y así estarían obligados a regresar, pero Moisés nunca había dicho que regresarían. Aunque el propósito de ir al desierto era adorar a Dios, era impensable que los esclavos oprimidos regresaran voluntariamente a sus opresores una vez que fueran libres, y el faraón lo sabía.

7Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo nos ha de ser éste por lazo? Deja ir á estos hombres, para que sirvan á Jehová su Dios; ¿aun no sabes que Egipto está destruído?

8Y Moisés y Aarón volvieron á ser llamados á Faraón, el cual les dijo: Andad, servid á Jehová vuestro Dios. ¿Quién y quién son los que han de ir?

9Y Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas: con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque tenemos solemnidad de Jehová.

10Y él les dijo: Así sea Jehová con vosotros como yo os dejaré ir á vosotros y á vuestros niños: mirad como el mal esta delante de vuestro rostro.

11No sera así: id ahora vosotros los varones, y servid á Jehová: pues esto es lo que vosotros demandasteis. Y echáronlos de delante de Faraón.

12Entonces Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para langosta, á fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó.

La naturaleza milagrosa de la plaga de langostas...

La naturaleza milagrosa de la plaga de langostas se indicó por su momento (cuando Moisés levantó su bastón) y por su alcance e intensidad (de un extremo al otro del país, y nunca hubo otra igual).

13Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y á la mañana el viento oriental trajo la langosta:

14Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y asentóse en todos los términos de Egipto, en gran manera grave: antes de ella no hubo langosta semejante, ni después de ella vendrá otra tal;

15Y cubrió la faz de todo el país, y oscurecióse la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; que no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de Egipto.

16Entonces Faraón hizo llamar apriesa á Moisés y á Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.

17Mas ruego ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis á Jehová vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte.

18Y salió de con Faraón, y oró á Jehová.

19Y Jehová volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y arrojóla en el mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto.

20Mas Jehová endureció el corazón de Faraón; y no envió los hijos de Israel.

La novena plaga fue la plaga de oscuridad...

La novena plaga fue la plaga de oscuridad (10:21). El dios principal de Egipto a lo largo de los siglos, que aparecía bajo varios nombres diferentes, era el sol. En este momento se le conocía como Amón-Ra. Era supremo sobre todos los demás dioses y se consideraba la última fuente de vida. El Señor demostró que la luz del sol está completamente bajo su control, podía apagarla en Egipto específicamente, mientras la dejaba brillar en Gosén en la parte noreste del país (10:23, ver nota de estudio sobre 9:1–7).

21Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.

22Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la tierra de Egipto.

23Ninguno vió á su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.

24Entonces Faraón hizo llamar á Moisés, y dijo: Id, servid á Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas: vayan también vuestros niños con vosotros.

Moisés fue inflexible. Sabía que los israelitas, lejos...

Moisés fue inflexible. Sabía que los israelitas, lejos de dejar alguna de sus posesiones atrás, recibirían regalos de los egipcios, quienes los apresurarían (3:21–22). También mantuvo el enfoque en la adoración a Dios. Este constante estribillo sobre el propósito de salir de Egipto (ver nota de estudio sobre 8:26–27) refleja el propósito clave de su éxodo, convertirse en el pueblo de Dios.

25Y Moisés respondió: Tú también nos entregarás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos á Jehová nuestro Dios.

26Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una uña; porque de ellos hemos de tomar para servir á Jehova nuestro Dios; y no sabemos con qué hemos de servir á Jehová, hasta que lleguemos allá.

El faraón parecía darse cuenta de que había...

El faraón parecía darse cuenta de que había llegado a un punto sin retorno. Si no se sometía, la única acción apropiada, a lo que había aprendido de las plagas entonces debía matar al mensajero. Este razonamiento es similar al de los líderes religiosos más tarde durante la vida de Cristo. Se negaron a sacar las conclusiones apropiadas de la vida y ministerio de Jesús, por lo que decidieron matarlo (ver Juan 11:45–53).

27Mas Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.

28Y díjole Faraón: Retírate de mí: guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.

29Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.