La necesidad de liberación estaba obviamente relacionada con...
La necesidad de liberación estaba obviamente relacionada con la condición de los israelitas (los egipcios explotaban al pueblo de Israel sin piedad, 1:13), también estaba relacionada con las promesas que Dios había hecho a los patriarcas años antes. El Señor había prometido a Abraham que sus descendientes serían una gran nación, viviendo en libertad en la tierra de Canaán. En este momento, los descendientes de Abraham eran esclavos en Egipto bajo un faraón decidido a diezmarles como pueblo. Dios tendría que rescatar al pueblo si sus promesas iban a cumplirse.
1ESTOS son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia.
Para los nacimientos de los hijos de Jacob,...
Para los nacimientos de los hijos de Jacob, ver Gn 29:31–30:24, 35:16–18.
2Rubén, Simeón, Leví y Judá;
3Issachâr, Zabulón y Benjamín;
4Dan y Nephtalí, Gad y Aser.
5Y todas las almas de los que salieron del muslo de Jacob, fueron setenta. Y José estaba en Egipto.
La larga estancia de la familia de Jacob...
La larga estancia de la familia de Jacob en Egipto fue parte de un plan divino. Dios le había dicho a Abraham que sus descendientes no podrían recibir la tierra de Canaán durante cuatrocientos años, hasta que el pecado de los cananeos hubiera llegado a su plena madurez (Gn 15:13–16). Incluso en Egipto, las promesas de Dios estaban en acción, y los descendientes del anciano Abraham y la estéril Sara se multiplicaron … grandemente como Dios había dicho (Gn 15:5), porque Dios los bendijo (Sal 105:24).
6Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
7Y los hijos de Israel crecieron, y multiplicaron, y fueron aumentados y corroborados en extremo; y llenóse la tierra de ellos.
Desde aproximadamente 1650 hasta aproximadamente 1550 a.C., la...
Desde aproximadamente 1650 hasta aproximadamente 1550 a.C., la parte norte de Egipto, donde vivían los israelitas, fue gobernada por invasores semitas que los egipcios llamaban "reyes pastores" o hicsos. Muchos estudiosos creen que estos reyes simpatizaban con los israelitas y que los israelitas hasta podrían haber estado aliados con ellos. Es fácil imaginar que, cuando estos invasores fueron finalmente expulsados alrededor de 1540 a.C., los nuevos gobernantes (la 18ª Dinastía de Egipto) eran muy suspicaces de cualquier semita, incluidos los israelitas, que permanecieron en el país.
8Levantóse entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José; el cual dijo á su pueblo:
9He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros:
10Ahora, pues, seamos sabios para con él, porque no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.
11Entonces pusieron sobre él comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron á Faraón las ciudades de los bastimentos, Phithom y Raamses.
12Empero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían: así que estaban ellos fastidiados de los hijos de Israel.
13Y los Egipcios hicieron servir á los hijos de Israel con dureza:
14Y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigorismo.
15Y habló el rey de Egipto á las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Siphra, y otra Phúa, y díjoles:
16Cuando parteareis á las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matadlo; y si fuere hija, entonces viva.
17Mas las parteras temieron á Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que reservaban la vida á los niños.
18Y el rey de Egipto hizo llamar á las parteras y díjoles: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis reservado la vida á los niños?
19Y las parteras respondieron á Faraón: Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias: porque son robustas, y paren antes que la partera venga á ellas.
"Él prosperó sus familias": Durante la mayor parte...
"Él prosperó sus familias": Durante la mayor parte de la historia, los niños han tenido el digno objetivo de crecer para formar una familia. Dios concedió amablemente el deseo universal de estas mujeres que le sirvieron con valentía y fidelidad.
20Y Dios hizo bien á las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran manera.
21Y por haber las parteras temido á Dios, él les hizo casas.
22Entonces Faraón mandó á todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo que naciere, y á toda hija reservad la vida.