1SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:
2Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.
El pueblo de Dios (literalmente "santos") debe tener...
El pueblo de Dios (literalmente "santos") debe tener un estilo de vida santo, evitando la inmoralidad, que es común entre los no creyentes (cp. 4:19, Col 3:5).
3Pero fornicación y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene á santos;
4Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.
5Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
6Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
7No seáis pues aparceros con ellos;
8Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,
9(Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;)
10Aprobando lo que es agradable al Señor.
11Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas.
12Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.
“ Despiértate, tú que duermes ”: esto podría...
“Despiértate, tú que duermes”: esto podría ser un fragmento de una canción cristiana desconocida, posiblemente basada en textos de Isaías (cp. Is 26:19, 52:1, 60:1). La misma hace un llamado al pueblo de Dios para que se aleje de su oscuridad pecaminosa y viva en la plena luz de Cristo.
13Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es.
14Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
15Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;
16Redimiendo el tiempo, porque los días son malos.
17Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
18Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;
Vidas llenas del Espíritu Santo se expresan cantando...
- Vidas llenas del Espíritu Santo se expresan cantando y haciendo música. (Col 3:16–17). La alabanza alegre, la adoración y el dar gracias son respuestas adecuadas a la gracia salvadora de Dios.
- "entre vosotros": cantar juntos edifica el cuerpo de Cristo.
- El Señor escucha la música en nuestros corazones.
- "en el nombre de nuestro Señor Jesucristo": Jesucristo es nuestro mediador y representante al acercarnos a Dios (cp. Jn 14:13–14, 16:23–27; Ap 22:4).
19Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:
Pablo ofrece instrucciones específicas sobre cómo los creyentes...
Pablo ofrece instrucciones específicas sobre cómo los creyentes deben relacionarse entre sí en un hogar cristiano (ver también Col 3:18, 4:1; 1 Pe 2:18, 3:7). El amor y el respeto deben caracterizar todas las relaciones en el cuerpo de Cristo como una expresión del compromiso de los creyentes con el propio Señor.
21Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
Las esposas cristianas deben someterse a sus esposos,...
Las esposas cristianas deben someterse a sus esposos, mostrándoles respeto. Igualmente importante es que los esposos cristianos amen a sus esposas (ver Col 3:18–19). Los matrimonios cristianos se convierten en un reflejo de la unión y la relación entre el Señor y la iglesia.
22Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
"el marido es cabeza de la mujer": ser...
23Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud 5.23 al cuerpo.
24Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.
Los esposos cristianos deben amar a sus esposas...
Los esposos cristianos deben amar a sus esposas así como Cristo amó a la iglesia, es decir, sacrificialmente, porque Cristo entregó su vida por ella (5:2, cp. Col 3:19, 1 Pe 3:7).
25Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
26Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,
27Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.
Los maridos deben valorar y apreciar a sus...
Los maridos deben valorar y apreciar a sus esposas, porque en el matrimonio los dos se han convertido en uno (ver 5:31).
28Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.
29Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;
30Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
31Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.
32Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia.
33Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.