3Harto habéis rodeado este monte; volveos al aquilón.
4Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el término de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho:
5No os metáis con ellos; que no os daré de su tierra ni aun la holladura de la planta de un pie; porque yo he dado por heredad á Esaú 2.4el monte de Seir.
6Compraréis de ellos por dinero las viandas, y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis:
7Pues Jehová tuDios te ha bendecido en toda obra de tus manos: él sabe que andas por este gran desierto: estos cuarenta años Jehová tuDios fué contigo; y ninguna cosa te ha faltado.
8Y pasamos de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino de la llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos, y pasamos camino del desierto de Moab.
9Y Jehová me dijo: No molestes á Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, que no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado á Ar por heredad á los hijos de Lot.
10(Los Emimeos habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso, y alto como gigantes:
11Por gigantes eran ellos también contados, como los Anaceos; y los Moabitas los llaman Emimeos.
12Y en Seir habitaron antes los Horeos, á los cuales echaron los hijos de Esaú; y los destruyeron de delante de sí, y moraron en lugar de ellos; como hizo Israel en la tierra de su posesión que les dió Jehová.)
13Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.
14Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campo, como Jehová les había jurado.
15Y también la mano de Jehová fué sobre ellos para destruirlos de en medio del campo, hasta acabarlos.
16Y aconteció que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres de guerra de entre el pueblo,
17Jehová me habló, diciendo:
18Tú pasarás hoy el término de Moab, á Ar,
19Y te acercarás delante de los hijos de Ammón: no los molestes, ni te metas con ellos; porque no te tengo de dar posesión de la tierra de los hijos de Ammón; que á los hijos de Lot la he dado por heredad.
ⓘLos zomzomeos probablemente sean los mismos que los...
Los zomzomeos probablemente sean los mismos que los zuzitas (Gn 14.5). El Señor los había removido de la tierra en el pasado para que los amonitas pudieran ocupar sus tierras. El Dios de Israel es también el Dios de toda la tierra; él está atento a todas las naciones y tiene un lugar y propósito para cada una.
20(Por tierra de gigantes fué también ella tenida: habitaron en ella gigantes en otro tiempo, á los cuales los Ammonitas llamaban Zomzommeos;
21Pueblo grande, y numeroso, y alto, como los Anaceos; á los cuales Jehová destruyó de delante de los Ammonitas, quienes les sucedieron, y habitaron en su lugar:
22Como hizo con los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, de delante de los cuales destruyó á los Horeos; y ellos les sucedieron, y habitaron en su lugar hasta hoy.
23Y á los Heveos que habitaban en Haserin hasta Gaza, los Caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)
24Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arnón: he aquí he dado en tu mano á Sehón rey de Hesbón, Amorrheo, y á su tierra: comienza á tomar posesión, y empéñate con él en guerra.
25Hoy comenzaré á poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo; los cuales oirán tu fama, y temblarán, y angustiarse han delante de ti.
26Y envié mensajeros desde el desierto de Cademoth á Sehón rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:
27Pasaré por tu tierra por el camino: por el camino iré, sin apartarme á diestra ni á siniestra:
28La comida me venderás por dinero, y comeré: el agua también me darás por dinero, y beberé: solamente pasaré á pie;
29Como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y los Moabitas que habitaban en Ar; hasta que pase el Jordán á la tierra que nos da Jehová nuestroDios.
30Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tuDios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hoy.
31Y díjome Jehová: He aquí yo he comenzado á dar delante de ti á Sehón y á su tierra; comienza á tomar posesión, para que heredes su tierra.
32Y saliónos Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jaas.
33Mas Jehová nuestroDios lo entregó delante de nosotros; y herimos á él y á sus hijos, y á todo su pueblo.
34Y tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, y mujeres, y niños; no dejamos ninguno:
35Solamente tomamos para nosotros las bestias, y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.
36Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros: todas las entregó Jehová nuestroDios en nuestro poder.
37Solamente á la tierra de los hijos de Ammón no llegaste, ni á todo lo que está á la orilla del arroyo de Jaboc ni á las ciudades del monte, ni á lugar alguno que Jehová nuestroDios había prohibido.
Comentario
Deuteronomio 2:1
El monte Seir era un territorio montañoso al norte del golfo de Aqaba, al este del Arabá (ver nota de estudio en 1.1) y del mar Muerto. Originalmente fue asentado por los horeos (Gn 14.6), ahora identificados por muchos estudiosos como los hurritas. Estos son descritos en muchos textos antiguos como comerciantes y aventureros errantes que encontraron un hogar en muchas partes del antiguo Oriente Próximo. Con el tiempo, los horeos del monte Seir fueron reemplazados por los descendientes de Esaú (Deut 2.22), y la región fue llamada Edom (“rojo”), quizás debido a la piedra de color rojo rosado típica de la zona.
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Deuteronomio 2:5
Les he dado: el regalo de Dios de una tierra prometida no se limitó a Israel. También distribuyó tierras a Edom, Moab (2.9), Amón (2.19), y los caftoreos (2.22–23). Aunque Dios había elegido a Israel como una nación especial (1.31; ver también 7.6; 14.2; Ex 19.5), él es también el Dios de todas las naciones y tiene un lugar y propósito para cada una (Deut 32.8; Hec 17.26)— incluso para aquellas que no reconocen su soberanía (Ro 1.16–23).
Comentario
Deuteronomio 2:8
nuestros hermanos: Isaac tuvo dos hijos, Esaú, el primogénito, y Jacob, quien obtuvo el derecho de primogenitura y la bendición de Esaú como primogénito (Gn 25.27–34; 27.1–36). El resultado fue una intensa hostilidad entre Esaú y Jacob y entre sus descendientes. Sin embargo, Israel todavía reconocía y honraba el parentesco; por buena fe fraternal, si no por afecto, Israel evitó a Edom y no se enfrentó a los edomitas en batalla (ver Num 20.14–21).
Elat y Ezión-geber eran ciudades portuarias gemelas en el Mar Rojo. Más tarde albergaron los barcos mercantes de Salomón (1 Re 9.26), Josafat (1 Re 22.48) y Uzías (2 Re 14.22).
Comentario
Deuteronomio 2:9
Tras la destrucción de Sodoma, Gomorra y las otras ciudades de la llanura, Lot (sobrino de Abraham y primo de Isaac) y sus dos hijas solteras se refugiaron en una cueva al este del mar Muerto (ver Gn 19.30–38), donde las hijas de Lot embriagaron a su padre hasta que tuvo relaciones sexuales con ellas. Sus descendientes se convirtieron en las naciones de Moab y Amón. Debido a su parentesco con Israel, los moabitas debían ser dejados en paz. La bisabuela de David, Rut, descendía de Moab (Rt 1.4), y David envió a su propia familia a la tierra de Moab en busca de protección cuando fue perseguido por Saúl (1 Sam 22.3–5).
Ar probablemente era la capital de Moab.
Comentario
Deuteronomio 2:10
Los emitas también se ubicaban en Save-quiriataim (Gn 14.5), quizás a 16 kilómetros al este del extremo norte del mar Muerto.
Comentario
Deuteronomio 2:11
Los refaítas vivían cerca de Astarot Karnaim (Gn 14.5; quizás el moderno Tell Ashtarah), al este del mar de Galilea (ver Deut 1.4).
Comentario
Deuteronomio 2:12
así como Israel expulsó: el hebreo no incluye la frase el pueblo de Canaán. Este pasaje a menudo se cita como una adición posterior a Deuteronomio porque parece presuponer la conquista bajo Josué. Sin embargo, se refiere en parte a la derrota de pueblos al este del Jordán, como los amorreos bajo el rey Sehón y el rey Og (3.12–17).
Comentario
Deuteronomio 2:13
El barranco del arroyo Zered marcaba el límite entre Moab y Edom. Naciendo en las tierras altas del monte Seir, este curso de agua desemboca en el extremo sureste del mar Muerto.
Comentario
Deuteronomio 2:19
Al igual que los moabitas, los amonitas eran descendientes de la relación incestuosa entre Lot y sus hijas (ver nota de estudio sobre 2.9). A lo largo de la mayor parte de su historia, los amonitas vivieron al sur y al este del río Jaboc. La capital de la nación era Rabá de Amón (actual Amán, Jordania). David dispuso que Urías, el marido de Betsabé, fuera asesinado en el cerco de esta ciudad. (2 Sam 11.1, 14–21).
Comentario
Deuteronomio 2:23
Los caftoreos eran descendientes de Cam y eran originarios de Creta, una gran isla al sur de la península griega. Los caftoreos suelen identificarse con los filisteos (ver Gn 10.6–14; 1 Cron 1.8–12). La presencia filistea en Canaán resultó de dos movimientos separados, uno en la época de los patriarcas hebreos (ver nota de estudio sobre Gn 21.32) y otro que comenzó alrededor del 1.200 a.C. (ver notas de estudio sobre Jos 13.2; Jue 3.3). Este pasaje aparentemente se refiere al asentamiento anterior.
Los aveos eran habitantes indígenas de la llanura costera baja del Mediterráneo; fueron desplazados en Gaza por la primera oleada de filisteos (cp. Jos 13.2–4).
Comentario
Deuteronomio 2:24
El arroyo de Arnón es el profundo desfiladero formado por el río Arnón; a veces marcaba la frontera entre Moab y Edom (ver Num 21.13). Nace en lo profundo del desierto árabe y desemboca en el mar Muerto a mitad de su costa oriental.
Sehón el amorreo controlaba el área al este del Jordán, al norte del Arnón y al sur de los territorios amonitas (ver Num 21.21–35). No es conocido fuera de la Biblia. Su capital, Hesbón, probablemente estaba a unos 24 kilómetros al suroeste de Rabat-Amón y generalmente se identifica con las impresionantes ruinas en Tell Hesban.
Comentario
Deuteronomio 2:26
El desierto de Cademot podría referirse al área al norte del desfiladero de Arnón entre Dibón y Matana (Jos 13.18; 21.37).
Comentario
Deuteronomio 2:30
hizo a Sehón terco y desafiante(literalmente había endurecido su espíritu y fortalecido su corazón): como el faraón (ver Ex 7.13), Sehón experimentó la ira de Dios por ser incorregiblemente impenitente. Dios sabía que cualquier extensión adicional de gracia a estos gobernantes sería inútil. Hay un aspecto de misterio que rodea la relación entre las afirmaciones de que las personas endurecen sus propios corazones (por ejemplo, Ex 7.13, 22; 8.15) y las afirmaciones de que Dios endurece los corazones de las personas (por ejemplo, Ex 4.21; 7.3; 9.12). Lo que está claro es que Dios hace un llamado al arrepentimiento y está listo para perdonar, pero cuando las personas continuamente ignoran o rechazan sus llamados, pueden volverse incapaces de escuchar y obedecer a Dios (ver Nota Temática “Corazones Endurecidos”; Ro 1.21–28; 9.17–24).
Comentario
Deuteronomio 2:34
completamente destruido (hebreo kharam): el término hebreo se refiere a la consagración total de cosas o personas al Señor, ya sea destruyéndolas o dándolas como ofrenda. La razón subyacente era mantener la santidad del Señor frente a la idolatría pagana y la corrupción moral (ver también Lev 27.28–29).
Comentario
Deuteronomio 2:36
Aroer, en el borde norte del desfiladero de Arnon, a cinco kilómertros de Dibón, marcaba la extensión más al sur del reino amorreo (3.12; 4.48; Jos 12.2; 13.9, 16, 25).
La identidad de la ciudad en el desfiladero es incierta.
Galaad, famoso por su bálsamo y otras especias aromáticas (Jer 8.22; 46.11), se encontraba al norte del río Jaboc, la frontera más al norte de los amorreos bajo Sehón.
Comentario
Deuteronomio 2:37
Al igual que los moabitas, los amonitas estaban relacionados con Israel y, por lo tanto, debían ser dejados en paz (cp. 2.9).
El río Jaboc, un gran afluente del río Jordán, marcaba la frontera entre Galaad al norte y el reino amorreo de Sehón al sur. Los amonitas vivían al este y sur del Jaboc (2.19). Fue en algún lugar del río donde Jacob luchó con el forastero por la noche (Gn 32.22–32).