Saulo: cp. 9:1–2; 22:4; 26:9–11; Gal 1:13–14. El...
Saulo: cp. 9:1–2; 22:4; 26:9–11; Gal 1:13–14. El resultado de esta gran ola de persecución fue que todos los creyentes... fueron dispersados. Sin embargo, en lugar de disminuir su entusiasmo, simplemente difundieron la buena nueva sobre Jesús dondequiera que iban.
1Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.
2Y llevaron á enterrar á Esteban varones piadosos, é hicieron gran llanto sobre él.
3Entonces Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas: y trayendo hombres y mujeres, los entregaba en la cárcel.
4Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra.
5Entonces Felipe, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo.
6Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados:
8Así que había gran gozo en aquella ciudad.
Simón el magico era un hombre de espectáculo,...
Simón el magico era un hombre de espectáculo, deslumbrando a la gente de Samaria y haciendo afirmaciones que exaltaban a si mismo. El intento de Simón de obtener poder espiritual mediante el pago dio el nombre de "simonía a la posterior práctica corrupta de comprar y vender la ordenación al liderazgo de la iglesia (cp. 1 Tim 6:9–10). Pedro reprendió fuertemente la maldad de Simón.
9Y había un hombre llamado Simón, el cual había sido antes mágico en aquella ciudad, y había engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande:
10Al cual oían todos atentamente desde al más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es la gran virtud de Dios.
11Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había embelesado mucho tiempo.
12Mas cuando creyeron á Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
13El mismo Simón creyó también entonces, y bautizándose, se llegó á Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacían, estaba atónito.
Cuando los apóstoles enviaron a dos de los...
Cuando los apóstoles enviaron a dos de los suyos a Samaria, fue un paso asombroso para superar los prejuicios (cp. Mt 10:5, Lucas 9:52–54, Juan 4:9; 8:48). Después, fue aún más asombroso que Pedro y Juan oraran para que los nuevos creyentes samaritanos recibieran el Espíritu Santo. Este evento es paralelo al día de Pentecostés en Jerusalén (Hch 2:1–47) y marca la expansión del poder del Espíritu Santo de Judea a Samaria (1:8).
14Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan:
15Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo;
16(Porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.)
17Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo.
18Y como vió Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
19Diciendo: Dadme también á mí esta potestad, que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.
20Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero.
21No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios.
22Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazón.
23Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.
24Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas que habéis dicho, venga sobre mí.
25Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron á Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el evangelio.
Felipe obedeció la guía del Espíritu Santo y...
Felipe obedeció la guía del Espíritu Santo y después aprovechó la oportunidad para compartir el mensaje de las buenas nuevas con un eunuco en el camino del desierto... "de Jerusalén a Gaza". Este incidente muestra la notable eficacia de Felipe como apologista cristiano y evangelista en su divulgación sobre Cristo y en su compromiso de llevar las buenas nuevas a todas las personas, independientemente de su clase social o etnia.
26Empero el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza, el cual es desierto.
27Entonces él se levantó, y fué: y he aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y había venido á adorar á Jerusalem,
28Se volvía sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías.
29Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate, y júntate á este carro.
30Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees?
31Y dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él.
El pasaje de las Escrituras era Is 53:7–8,...
El pasaje de las Escrituras era Is 53:7–8, uno de los Cánticos del Siervo de Isaías, un pasaje que habla del siervo del Señor que sufre.
32Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; Y como cordero mudo delante del que le trasquila, Así no abrió su boca:
33En su humillación su juicio fué quitado: Mas su generación, ¿quién la contará? Porque es quitada de la tierra su vida.
34Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno?
35Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36Y yendo por el camino, llegaron á cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
38Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle.
Después de que el Espíritu del Señor arrebató...
- Después de que el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, Felipe continuó hacia el norte desde Azoto (=Asdod, 1 Sam 5:1–7, Ne 13:23–24, Is 20:1) por la costa, predicando en cada ciudad en el camino hasta que llegó a Cesarea, donde se estableció (Hch 21:8).
- Cesarea Marítima, un importante puerto en el Mediterráneo, era la sede del gobierno romano en Judea. Fue construida por Herodes el Grande alrededor del 22–9 a.C. y fue nombrada en honor a César Augusto.
39Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe; y no le vió más el eunuco, y se fué por su camino gozoso.
40Felipe empero se halló en Azoto: y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó á Cesarea.