1EN aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano.
Sabiamente, los apóstoles convocaron una reunión de todos...
- Sabiamente, los apóstoles convocaron una reunión de todos los creyentes para abordar el conflicto. Reconocieron la gravedad del problema, así como su propia prioridad de enseñar la palabra de Dios. La solución fue seleccionar hombres sabios y llenos del Espíritu para supervisar la distribución de alimentos. La comunidad aceptó la solución de los apóstoles y eligió buenos líderes de entre los creyentes de habla griega (todos sus nombres son griegos). Estos siete se dedicaron a este ministerio especial, permitiendo que los apóstoles dedicaran su tiempo a la oración y la enseñanza de la palabra.
- Estos siete hombres a veces son llamados los primeros diáconos debido a la similitud de su papel con el oficio de diácono (ver 1 Tim 3:8–13). Aunque el término griego traducido como “diácono” (griego diakonos, “siervo”) no se usa aquí, una palabra griega relacionada se traduce como administrar un programa de alimentos (6:2; griego diakonein, “servir”).
2Así que, los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas.
3Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra.
4Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra.
5Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Prócoro, y á Nicanor, y á Timón, y á Parmenas, y á Nicolás, prosélito de Antioquía:
6A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima.
7Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: también una gran multitud de los sacerdotes obedecía á la fe.
Los líderes judíos hicieron a Esteban lo que...
Los líderes judíos hicieron a Esteban lo que habían hecho a Jesús (cp. Mt 26:3–4; 59–66): consiguieron que alguien mintiera sobre él, lo acusaron de blasfemia, incitaron un motín, lo arrestaron y presentaron cargos falsos contra él.
8Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacía prodigios y milagros grandes en el pueblo.
9Levantáronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con Esteban.
10Mas no podían resistir á la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
11Entonces sobornaron a unos que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y Dios.
12Y conmovieron al pueblo, y á los ancianos, y á los escribas; y arremetiendo le arrebataron, y le trajeron al concilio.
13Y pusieron testigos falsos, que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley:
14Porque le hemos oído decir, que este Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y mudará las ordenanzas que nos dió Moisés.
15Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.