Hechos 5RV09

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A Lucas le gusta equilibrar un ejemplo positivo...

A Lucas le gusta equilibrar un ejemplo positivo con un ejemplo negativo. Acaba de registrar la notable historia de Bernabé (4:36–37). Ahora Lucas presenta la conducta opuesta de Ananías y Safira, quienes fueron tentados por el deseo de ser tenidos en alta estima. Ananías no había sido obligado a vender su propiedad ni a deshacerse de sus ganancias. El pecado de la pareja estaba en su pretensión y engaño.

1MAS un varón llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una posesión,

2Y defraudó del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo una parte, púsola á los pies de los apóstoles.

Al mentir sobre la venta de su propiedad,...

Al mentir sobre la venta de su propiedad, Ananías no solo estaba mintiendo a otros sino al Espíritu Santo, es decir, a Dios. Sus acciones comprometieron la sinceridad transparente, la unidad y la integridad de la iglesia en su misma fundación, y por lo tanto cayó bajo el juicio directo de Dios (cp. Lv 10:1–5, Jos 7:16–26).

3Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón á que mintieses al Espíritu Santo, y defraudases del precio de la heredad?

4Reteniéndola, ¿no se te quedaba á ti? y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido á los hombres, sino á Dios.

5Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó y espiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

6Y levantándose los mancebos, le tomaron, y sacándolo, sepultáronlo.

7Y pasado espacio como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.

8Entonces Pedro le dijo: Dime: ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.

9Y Pedro le dijo: ¿Por qué os concertasteis para tentar al Espíritu del Señor? He aquí á la puerta los pies de los que han sepultado á tu marido, y te sacarán.

10Y luego cayó á los pies de él, y espiró: y entrados los mancebos, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto á su marido.

11Y vino un gran temor en toda la iglesia, y en todos los que oyeron estas cosas.

Como en el ministerio de Jesús, la predicación...

Como en el ministerio de Jesús, la predicación de los apóstoles fue acompañada por muchas señales y maravillas milagrosas, incluyendo obras convincentes de sanación y exorcismo (ver también 6:8; cp. Mt 4:24; 9:35, Marcos 1:32–34, Lucas 4:40–41).

12Y por las manos de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

13Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.

14Y los que creían en el Señor 5.13se aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;

15Tanto que echaban los enfermos por las calles, y los ponían en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, á lo menos su sombra tocase á alguno de ellos.

16Y aun de las ciudades vecinas concurría multitud á Jerusalem, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; los cuales todos eran curados.

El éxito del ministerio de los apóstoles nuevamente...

El éxito del ministerio de los apóstoles nuevamente despertó una fuerte oposición (cp. 4:1–3). Los ricos y poderosos saduceos controlaban el establecimiento del templo y tenían una fuerza policial del templo a su disposición. Se oponían a la creencia en la resurrección y estaban decididos a no permitir que los apóstoles proclamaran su mensaje sobre la resurrección de Jesús sin ser desafiados. También percibieron que su control sobre el pueblo judío se estaba debilitando, por lo que, llenos de celos, atacaron a los apóstoles.

17Entonces levantándose el príncipe de los sacerdotes, y todos los que estaban con él, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de celo;

18Y echaron mano á los apóstoles, y pusiéronlos en la cárcel pública.

La ironía aquí es que los saduceos negaban...

La ironía aquí es que los saduceos negaban la existencia de ángeles (23:8). Los ángeles intervenían frecuentemente en Hechos (ver también 10:3,7,22; 11:13; 12:6–11,23; 27:23–24). Lucas presenta a Dios como guiando a su pueblo en su ministerio, usando ángeles para cumplir su propósito.

19Mas el ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo:

20Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida.

21Y oído que hubieron esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, viniendo el príncipe de los sacerdotes, y los que eran con él, convocaron el concilio, y á todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron á la cárcel para que fuesen traídos.

22Mas como llegaron los ministros, y no los hallaron en la cárcel, volvieron, y dieron aviso,

23Diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas que estaban delante de las puertas; mas cuando abrimos, á nadie hallamos dentro.

24Y cuando oyeron estas palabras el pontífice y el magistrado del templo y los príncipes de los sacerdotes, dudaban en qué vendría á parar aquello.

25Pero viniendo uno, dióles esta noticia: He aquí, los varones que echasteis en la cárcel, están en el templo, y enseñan al pueblo.

26Entonces fué el magistrado con los ministros, y trájolos sin violencia; porque temían del pueblo ser apedreados.

27Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: y el príncipe de los sacerdotes les preguntó,

28Diciendo: ¿No os denunciamos estrechamente, que no enseñaseis en este nombre? y he aquí, habéis llenado á Jerusalem de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de este hombre.

29Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es menester obedecer á Dios antes que á los hombres.

" somos testigos suyos de estas cosas": los...

"somos testigos suyos de estas cosas": los apóstoles, como testigos, estaban obligados a testificar sobre lo que habían visto y oído (ver Lv 5:1; cp. Hch 1:8, Mt 28:18–20, Lucas 24:44–49, Juan 20:21).

30El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole de un madero.

31A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados.

32Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen.

Dios una vez más frustró los planes de...

Dios una vez más frustró los planes de los líderes judíos para detener a los apóstoles, esta vez a través del consejo de Gamaliel.

33Ellos, oyendo esto, regañaban, y consultaban matarlos.

34Entonces levantándose en el concilio un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable á todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco á los apóstoles.

35Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer.

Este Teudas es por lo demás desconocido, aunque...
  • Este Teudas es por lo demás desconocido, aunque Josefo menciona a un hombre diferente con ese nombre que levantó una revuelta algunos años después (ver Josefo, Antigüedades 20.5.1). Teudas era un nombre judío común.
  • "Judas el galileo" aparece en Josefo como un rebelde que se opuso a dar tributo al César alrededor del año 6 o 7 d.C., tras el censo de Quirino (ver Josefo, Antigüedades 20.5.2; cp. Lucas 2:2). Su resistencia también fue aplastada.

36Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien; al que se agregó un número de hombres como cuatrocientos: el cual fué matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos á nada.

37Después de éste, se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con él, fueron derramados.

38Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo ó esta obra es de los hombres, se desvanecerá:

39Mas si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo á Dios.

40Y convinieron con él: y llamando á los apóstoles, después de azotados, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y soltáronlos.

41Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el Nombre.

42Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar á Jesucristo.