1 Corintios 2RV09

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La obra soberana de Dios hizo que la...

La obra soberana de Dios hizo que la predicación de Pablo fuera efectiva. En su evangelismo, Pablo no confiaba en el poder persuasivo de su intelecto ni en su personalidad dinámica, sino en el poder del Espíritu (véase también nota de estudio sobre 1:18–31).

1ASÍ que, hermanos, cuando fuí á vosotros, no fuí con altivez de palabra, ó de sabiduría, á anunciaros el testimonio de Cristo.

2Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesucristo, y á éste crucificado.

La debilidad humana no es un obstáculo para...

La debilidad humana no es un obstáculo para la obra de Dios (2 Co 12:7–10). El verdadero poder no reside en la predicación carismática, la elegancia de la presentación o la persuasión lógica (cp. 2 Co 10:10), sino en el mensaje mismo, centrado en Cristo y su muerte por nuestros pecados, y en el poder del Espíritu, quien convence al corazón humano.

3Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor y temblor;

4Y ni mi palabra ni mi predicación fué con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder;

5Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios.

Pablo destaca la sabiduría de Dios en contraste...

Pablo destaca la sabiduría de Dios en contraste con la sabiduría del mundo. La verdadera sabiduría no es simplemente sabiduría humana, sino la sabiduría del Espíritu, manifestada en lo que se llama la “necedad” de las Buenas Nuevas (ver 1:20–25).

6Empero hablamos sabiduría de Dios entre perfectos; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen:

7Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria:

8La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria:

9Antes, como está escrito: Cosas que ojo no vió, ni oreja oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman.

"lo reveló á nosotros": Aquellos que creen en...

"lo reveló á nosotros": Aquellos que creen en Cristo y han recibido su Espíritu (ver 6:19, 12:13, Ga 3:2, Ef 1:13, Tt 3:5) se contrastan con los gobernantes de este mundo (1 Co 2:8). Los profundos secretos de Dios no se comprenden a través de la sabiduría secular o la filosofía, sino a través del propio Espíritu de Dios, quien es el único que puede revelar los pensamientos de Dios a su pueblo (ver 1 Jn 2:20, 27; cp. Mt 11:25–27). Dios ha dado generosamente su Espíritu a su pueblo para que puedan conocer las maravillosas cosas que Dios les ha otorgado gratuitamente (cp. Juan 16:13–14).

10Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

11Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;

13Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual.

14Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.

15Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas él no es juzgado de nadie.

16Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.